CAPÍTULO 1. ¿CUÁL ES EL JOVEN DE CARÁCTER?
#5. Palabras de Epicteto
Los buenos pensadores del paganismo ya descubrieron la gran verdad de que un hombre puede ser sabio, célebre o artista insigne, un sportman de fama mundial o dueño de inconmensurables riquezas; pero si no tiene carácter, nada vale. Lee los siguientes pensamientos de un esclavo pagano en las obras de Epicteto:
«No te preocupes de satisfacer las necesidades de tu estómago, si no las de tu alma» (Gnomologium Epicteti, 20) 5 .
«Antes morir que vivir con mala moralidad» (Fragm., 32, 422).
«La suerte ata al cuerpo; la maldad ata a las almas. Quien es libre según el cuerpo, pero tiene atada su alma, es esclavo; quien está exento de mal en el alma, es hombre libre, aunque tenga el cuerpo encadenado» (Gnom., 32, 470).
«Es de más provecho para el Estado si en moradas pequeñas viven almas grandes, que si en palacios viven hombres de un alma esclava» (Gnom., 60, 470).
«Tu alma es la radiación de la divinidad; eres su hijo; por tanto, tenla en gran estima. ¿No sabes que estás nutriendo a Dios y lo llevas en tu persona?» (II, 8, 12, 125).
«Nuestro fin es obedecer a los dioses para que de esta suerte nos hagamos semejantes a Dios» (I, 13).
«El alma es como una ciudad sitiada; detrás de sus muros resistentes vigilan los defensores. Si los cimientos son fuertes, la fortaleza no tendrá que capitular» (IV, 4, 25).
«Si quieres ser bueno, antes has de creer que eres malo» (Gnom., 13, 468).
«Abstente del mal y no condesciendas jamás con tus malas inclinaciones» (Fragm., 10, 411).
«El alma pura que tiene principios rectos será sublime e incon- trastables también en sus acciones» (IIV, 11, 8, 389).
«En todas tus obras, grandes o pequeñas, mira a Dios» (II, 19,31, 174).
«Enseña a los hombres que la felicidad no está donde ellos, en su ceguera y miseria, la buscan. La felicidad no está en la fuerza, porque Myro y Ofelio no eran felices; no está en el poder porque los cónsules no tenían dicha; ni en el conjunto de estas cosas, porque Nerón, Sardanápalo y Agamenón hubieron de gemir, llorar, mesar sus cabellos, y fueron esclavos de las circunstancias, los prisioneros del parecer. La felicidad está en ti, en la libertad verdadera, en la ausencia o supresión de todo miedo innoble, en el absoluto dominio de ti mismo, en la posesión de la satisfacción y la paz...».
Ved ahí ¡qué elevados pensamientos en labios de un esclavo gentil!
5. Ed. S CHENKL –T EUBNER . Léipzig 1898-1899.
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