El capítulo 3 del Génesis nos narra el primer pecado de Adán y Eva. Dios puso a prueba la fidelidad de estos dos seres, creados a su imagen y semejanza. Lamentablemente Eva se dejó engañar por el demonio, simbolizado en la serpiente. Primero hay un diálogo entre el demonio y Eva sobre la prohibición de comer determinado fruto. Del diálogo se pasa a la acción. La mujer le cree al diablo que le dice: “Se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”. Acepta la insinuación y desobedece a Dios comiendo del fruto prohibido.
Eva había caído y se había hecho merecedora del castigo. Hubiera podido arrepentirse. No lo hace, sino que comete una nueva falta: hace cometer la misma desobediencia a su compañe-ro: “Comió, y dio también a su marido, que igualmente comió”. Y vinieron las consecuencias. Dios les reprocha la desobediencia y ellos se disculpan en vez de aceptar humildemente y pedir perdón. Adán le echa la culpa a Eva, y ésta a la serpiente.
Y viene el castigo: lágrimas, dolor y muerte. Además, fueron expulsados del paraíso, quedando rotas las buenas relaciones entre Dios y el hombre. Quisieron ser como dioses y terminaron convirtiéndose en esclavos de sus propias pasiones.
La Biblia narrada a niños de 9 a 99 años, Justino Beltrán
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