1. RELATO BÍBLICO (Gén 4,16-6,4)
— Objetivo. El autor pretende vincular los orígenes de la humanidad (Adán) con Israel (Abrahán), mediante una doble genealogía separada por el Diluvio. En la genealogía antediluviana se ofrece una doble línea: la descendencia de Abel (Gén 5,1-32), muy ordenada, que enlaza con Adán a través de su hijo Set (nacido «en lugar de Abel», muerto éste sin descendencia). Esta genealogía es del autor sacerdotal y procede del siglo V a. C. La descendencia de Caín (Gén 4,17-24), muy incompleta, es obra del autor yahvista (siglo X a. C.).
— «Patriarcas buenos» y «Patriarcas malos». El doble árbol genealógico presenta la acción continuada del mal (cainitas) y la del bien (abelitas). Los descendientes de Caín serán los iniciadores de tres profesiones (ganaderos, músicos de cítara y flauta, y forjadores). Se cree que el texto insinúa una cuarta «profesión» (también muy antigua) con el nombre de Naamá (= «la linda», «la amada»).
— La longevidad de los «Patriarcas buenos» se explica por la necesidad de cubrir un larguísimo espacio de tiempo con diez Patriarcas; por considerarse que la duración de la vida humana había disminuido con el progreso del mal y para expresar «la bendición del Señor» sobre el justo premiándolo con una vida larga y feliz.
— Historicidad. Tales «Patriarcas» ni fueron personajes históricos ni tuvieron una vida tan larga. Se quiere expresar la idea religiosa de que Yahvé hace justicia con los que le son fieles (hasta el siglo II a. C. no aparece una doctrina coherente sobre la resurrección escatológica). Dios les premia en esta vida.
— Inspiración en el mito babilónico. Son diez los patriarcas antediluvianos y serán diez los postdiluvianos hasta Abrahán. Antes de todos estos relatos fueron diez en el Poema babilónico de Gilgamés, antes de su otro diluvio.
— Problema del justo que muere joven. Henoc, séptimo patriarca, desaparece joven (sólo contaba 365 años) porque Dios se lo lleva. Idéntica suerte corrió el séptimo patriarca del poema babilónico, Utnapistim, raptado por los dioses por su extrema bondad. El autor sacerdotal quiere expresar que el justo, aunque muera joven, no muere en realidad, Yahvé se lo lleva consigo. En el siglo V a. C., cuando se introduce este relato, preocupaba el problema de la muerte temprana de los justos frente a la larga vida de los malvados. Se está apuntando, ya en germen, la idea del cielo.
— El mal y el bien. El pecado de Adán y el pecado de Caín continúa entre sus descendientes. El mal va ganando frente al bien. El mal clama ante Dios por un castigo universal. Es necesaria una intervención divina. Dios revoca su primera decisión de exterminar a toda la humanidad. Yahvé decide acortar la vida del hombre («sólo» 120 años) y, al no ver el arrepentimiento del hombre, manda el diluvio. Sólo se salvan Noé y su familia. Yahvé no abandona a quien le es fiel. Es como si Dios volviera a crear todo de nuevo.
2. ORIENTACIONES CATEQUÉTICAS
— Los «Patriarcas buenos»:
— Símbolo de la humanidad comprometida con el bien. Dios premia con una vida plena a quien le sirve.
— El justo cuando muere joven, cambia el «más acá» por el «más allá».
— A pesar de la abundancia del mal, siempre existe un «resto» fiel.
— Los «Patriarcas malos»:
— La descendencia cainita imita a Caín en el pecado, pero no en el arrepentimiento. Dios quiere castigar la insolencia del hombre. Lamek, con su «Canto de la espada», se jactará de sus propios crímenes. Es peor que Caín.
— El pecado de «los hijos de Dios»: el hombre se hace carnal (nivel de animalidad), olvidando que había sido creado a «imagen de Dios».
— Nuestro pecado, cuando el hombre se erige en el centro de todas sus aspiraciones.
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
1. ¿Qué pretende decir el escritor del relato sobre la civilización urbana y el progreso tecnológico (4,17 22)?
2. ¿Qué sentido tiene la longevidad atribuida a los Patriarcas?
3. ¿Qué mensaje nos trasmite sobre el Culto a Dios (4,26)?
4. ¿Cómo se entiende en el relato el premio del hombre justo?
5. ¿Cómo vemos el enfrentamiento entre el mal y el bien en nosotros y en el mundo que nos rodea?
Catequesis Bíblicas para jóvenes y adultos, Irure M.
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