1. RELATO BÍBLICO (Gén 2,4-25)
— Paraíso terrenal. El escritor quiso explicar cómo funcionaba el mundo antes de la aparición del mal, del pecado. Dios da como morada a Adán un jardín (lo más maravilloso para un beduino), después del pecado le castigará enviándole a «la tierra cultivable» (enfrentamiento entre el nomadismo de los beduinos y el sedentarismo agrícola). Gran influjo del Edén babilónico (zona de la alta estepa de tierra muy fértil pero carente de agua. Dios hace de esta estepa árida un jardín). El agua como sinónimo de vida (oasis).
Frente a la ciudad (que siempre provocó relajación en Israel) y el duro desierto, aparece el Paraíso del Edén. Pero primero aparece como esperanza de una vida futura donde el hombre respirará paz y serenidad. Cuando el autor del Génesis escribe sobre los orígenes, coloca en este Edén a los primeros padres. Así pues, el Paraíso primero se vivió como símbolo de cara al futuro y más tarde pasó a ser mito en los orígenes del mundo.
El Paraíso jamás llegó a tener entre los israelitas un auténtico valor histórico.
— Creación de Adán y Eva. El relato sacerdotal afirma: «Creó Dios al ser humano a imagen suya, macho y hembra los creó» (Gén 1,27). No existe «hombre bíblico» sólo con el varón. El segundo relato (autor beduino) más adelante (Gén 2,18) dirá que Dios ve al hombre solo, incompleto y decide crear a la mujer. La mujer como complemento natural del varón. Adán + Eva = «hombre bíblico». La teologización de la pareja conlleva un juicio valorativo de la sexualidad, a pesar de que frecuentemente se afirmaba que el sexo era un mal menor, consecuencia del pecado.
2. MONOGENISMO BÍBLICO Y POLIGENISMO CIENTÍFICO
La ciencia actual niega la existencia de una única pareja en el origen de la especie humana. El hombre es fruto de un larguísimo proceso de hominización y este proceso evolutivo no tiene un único origen.
3. ORIENTACIONES CATEQUÉTICAS
— No se puede seguir defendiendo la existencia histórica de Adán y Eva como los primeros padres de la humanidad.
— Adán se convierte en el modelo simbólico para todo hombre, hecho a imagen divina, creado para la convivencia (muy especialmente en su comunicación amorosa) y en camino hacia ese paraíso, vivido ya en la tierra y que culminará al final de los tiempos.
— Dios actúa en el proceso evolutivo de creación del hombre.
— El autor no desarrolla una teología bíblica sobre el matrimonio, sin embargo afirma claramente que el matrimonio se funda en la relación amorosa y no en un contrato público.
— Aplicar a Adán y Eva los criterios del mito plantea enormes problemas para explicar el origen y trasmisión del pecado original.
PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
1. Interrogantes que plantea el relato bíblico.
2. Visión del hombre presentada en el relato del Génesis.
3. ¿Cuál es el plan de Dios sobre el hombre?
4. Mensaje de este relato sobre la pareja humana.
Catequesis Bíblica para jóvenes y adultos, Irure M.
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